miércoles, 18 de noviembre de 2015

UTMB 2015



Tres años me trajeron hasta aquí, han pasado carreras muy buenas como el RUT, UTMX, y otras desastrosas como los 80 km de Chile NF y la Trans Grancanaria; de estas últimas presumía haber aprendido lo mejor, avanzar y terminar a pesar de ir muy mal. Esta sensación me ayudaba porque sabía que por más mal que vaya, era capaz de superar cualquier cosa y continuar; pero no me ayudaba porque creía erróneamente que al estar completamente agotado y con tiempo de reserva para los cortes, podía terminar cualquier cosa solo caminando.

Con Gaby planificamos un viaje precioso, estaríamos en un tour en Europa y pasaríamos unos 3 días en Chamonix para hacer la carrera. Esto hizo que le reste importancia al UTMB (gran error) y que llegáramos a Chamonix el día antes de la competencia, casi no vi nada del ambiente Trail Runner, recogí mi dorsal, me disfrace de Ultra Corredor y me paré en la salida 2 horas antes con mi amigo Pablo Navarro.

El Clima es diferente a lo que creía, hizo mucho calor y sentimos que nos deshidratamos en la espera de la partida, pero estábamos en donde queríamos, a unos 10 metros de los elite, con esto evitaríamos perder tiempo en los embotellamientos de los kilómetros posteriores.

Nos abrazamos con Pablo, me despido de Gaby y se me hace un nudo en la garganta, la música de partida empieza a sonar y los ojos se me humedecen, estaba en el mejor lugar del mundo en ese momento.

Dan la partida y la marea de gente sale a un ritmo endiablado, miro el pace y vamos a 4min 30 el kilómetro. Quiero correr con Pablo el mayor tiempo posible así que no aflojo, son 8km planos que vamos a un ritmo de 20k. Empiezan las subidas y empezamos a regular, conversamos con Pablo y me dice que hemos de estar entre los 500 primeros, para mi es una locura, estar en esa posición de 3000 atletas completamente duros es demasiado arriesgado en cuanto a ritmo, pero seguimos avanzando, entreteniéndonos con los cálculos del tiempo de la altura, comiendo, bebiendo, etc.

Pablo se pone los audífonos y parece no escucharme, hago lo mismo, enciendo el frontal y nos internamos en la noche. En una bajada no regulo, bajo a lo que las piernas quieren y al finalizar me doy cuenta que Pablo no está, le espero un rato pero no aparece. Sigo avanzando despacio.

La estrategia es llegar lo más rápido posible pero sin fundirse al kilómetro 50, hasta ahí los tiempos de corte son exigentes. Llego a este punto con 3h30 de ventaja del corte. Demasiado rápido. Ahora si a regular, son 10km de subida hasta Col de la Seigne, un lugar mítico para mí, había visto tantas veces este punto más alto de la carrera en los videos, y me parecía un gran reto. Camino todo el tiempo mientras observo una línea de luces interminables queriendo alcanzar la cumbre.

Las fuerzas empiezan a flaquear para algunos, ya veo gente vomitando y otras dormidas en algunas de las piedras grandes del camino. Es una noche despejada y la luna permite inclusive que subamos con la linterna apagada. Empiezo a tener un sentimiento perturbador, las agujas de las montañas causan miedo con su presencia, estoy rodeando de corredores pero me siento solo al mismo tiempo, aquí cada uno está peleando su guerra, los que tienen algún problema simplemente se hacen a un lado y decenas de corredores lo pasan sin siquiera regresarlo a ver. Observo a un atleta que está vomitando unos 10 mts adelante y nadie le hace caso, pienso que yo le ofreceré mi ayuda y al estar unos metros cerca de él, me regresa a ver y observo en su mirada un sentimiento de soledad y de lucha que seguro también lo tengo yo, contrario a lo que pensaba hacer, agacho la cabeza y sigo, me replanteo esto; para que venimos? Acaso queremos eso, sufrir a solas? O necesitamos encontrarnos con nuestro interior, aquel más débil y frágil?

Llego a Col de la Seigne, y hay gente recostada durmiendo, cada uno es un mundo y todos pasan sin siquiera mirarlos, no había nunca visto ni sentido esto, me sentía más solitario que nunca, todos lo estábamos.

El descenso es complicado, muy técnico, con piedras sueltas y difíciles de correr. 5 km después llego a Lac Combal a 1970mts de altitud, es otra imagen que no se me borrara nunca de la cabeza, la obscuridad se había ido, el sol empezaba a salir por detrás de una niebla que cubría un pequeño valle. El silencio es sepulcral, serán las 6 am, la gente de la organización no dice nada, algunos están dormidos junto al avituallamiento y otros ayudando a los atletas, con cara de que su turno recién había iniciado, los atletas están cansados, todos comen en silencio, y descansan un rato. Yo me siento cansado, lo normal para este kilometraje (70k), pero si tengo mucho sueño, decido dormir 15 min, tomo un par de sopas y recuesto mi frente sobre mis rodillas en la única silla que sobraba. Voy entre los 500 primeros, y todos nos encontramos cansados, como cubriremos los 100km que faltan? Y como lo harán los 2500 corredores que vienen atrás? Esto es una locura.

Me despierto justo en 15 min, y parece que he dormido 3 horas, la energía es increíble cómo se recarga con tan poco descanso. Me empiezo a comer el pequeño valle y luego la subida hasta el próximo avituallamiento. La rodilla empieza a doler pero lo soluciono con un anti inflamatorio y pasa al instante.

Llego al abasto del km 75 y esto se pone horrible, el dolor de la pierna aparece otra vez y ahora es intenso, duele mucho en las bajadas, exageradamente diría yo. Estaba listo para superar un problema digestivo, un problema de hipotermia, o simplemente un problema de cansancio; pero mi cabeza no estaba lista para superar una lesión a falta de 90 km de meta. Empiezo a renunciar.

Son 5 o 6 km de descenso técnico a Cormayeur, la pierna no la puedo ni doblar y decenas de corredores me pasan como si estuviese parado. No pienso en el pasado sino en el futuro, no pienso en lo mucho que me costó llegar hasta aquí, 3 años de ultras, 3 años de ilusión; y me pongo a pensar en lo que se viene; es el mismo dolor de Lima, se puede recorrer 90km mas así? Posiblemente sí, pero posiblemente me lesione de por vida, tengo una maratón en enero, tengo 3 ironman pendientes, tengo una vida de seguir corriendo Trail o Ultras menores que este, no vale la pena dañarme hoy, llego a Cormayeur y me retiro.

Fueron 6km de descenso con intenso dolor en casi 2h, llego a Cormayeur y le veo a Gaby con la bandera de Ecuador, feliz que llegué y me hace la pregunta de cajón “Como estas mi amor?”, le contesto que mal que estoy lesionado y me voy a retirar. Ella se entristece y me dice “mi amor, yo te apoyo en lo que decidas”. Entramos a un coliseo en donde todos los atletas están descansando, comiendo o cambiándose de ropa, yo no quiero hacer nada, saco el teléfono y llamo a casa para decirles que me voy a retirar, me ponen una voz que siento que no me creen, y les digo que es en serio. Voy cojeando completamente decidido a la mesa de control de la organización, ahí me cortan el código de barras del número y por primera vez en mi vida estoy fuera, y no lo dudo ni me arrepiento en ese momento.

Tomamos el bus a Chamonix, llegamos, me baño y duermo. Un par de horas después me levanto y observo el calor infernal que está haciendo, por un momento me alegro haberme retirado, no quiero estar sufriendo allá afuera y con la pierna destrozada, fue la mejor decisión que tomé.
Le empiezo a trackear a Pablo y sigue avanzando esquivando los cortes, siento              que mi alma esta con él, hemos llegado hasta acá por el mismo camino, por las mismas carreras y con los mismos años de esfuerzo. Me cuentan que el Gonza va top 10, pero la verdad me es indiferente, él es una máquina y no es para menos, lo único que me importa en ese momento es que Pablo llegue.

Pasa todo un día y todo una noche, la pierna sigue mal y yo sigo trackeando a Pablo con miedo sin saber que pudo haber pasado en toda la noche y posiblemente se retiró. Salto de alegría al ver que sigue en carrera y le digo a Gaby que se aliste que nos vamos a meta a recibirle, aún le quedan dos abastos pero va apenas con 30 min de los cortes, el corazón estrujado al imaginarme lo que debe estar viviendo y sufriendo.

Mientras caminamos a meta, recuerdo un pensamiento que coloqué hace algún tiempo “los limites si existen, lo que pasa es que debemos buscarlos hasta encontrarlos” y me digo a mi mismo que es verdad, este fue mi limite, no se puede hacer todo en la vida, hay algo que no se puede hacer y para mi es el UTMB, nunca más volveré al Trail, mucho menos a Chamonix.

Llegamos a meta y es como si recibiera un latigazo al alma, más de 1500 corredores se han retirado, pero los que logran llegar están doblados, cojos, adoloridos, como zombis, pero con una sonrisa y un brillo en sus ojos que nada puede comprar eso. Me entristezco, yo tenía que haber estado ahí, porque tuve que lesionarme, por qué?

Esperamos a Pablo y vemos que llega con esa misma sonrisa y brillo en los ojos, con la bandera de Ecuador en alto, cruza la meta y los ojos se me humedecen, por mí y por Pablo; lo llamo y lo abrazo muy fuerte, en ese instante tomo la decisión más hermosa “Esto lo tengo que lograr aunque sea lo último que haga en la vida, voy a regresar y voy a darme la vuelta a este puto Mont Blanc”

Desde ese momento todo cambia, las maratones, los ironman planificados desaparecen, solo quiero regresar acá, es genial sentir eso, esa energía que sentí antes de hacer mi primer ironman, ese sentimiento que nada importa en la vida, solo ese objetivo, esa carrera se volvió mi mundo ese día.

A la mañana siguiente, compro una nueva mochila para los siguientes Ultras, tengo que hacer por lo menos 3 para volver en el 2017, y Gaby se da cuenta lo que estoy pensando y sintiendo, pero guarda silencio.

Partimos de Chamonix, nos espera 21 días de Tour por Europa, algo que lo habíamos deseado mucho con Gaby, pero es inevitable, todos los días siguientes mientras apreciábamos las bellezas históricas y naturales de Eurpa, me desconecto con la mirada al infinito, y Gaby me despierta y me dice “ya mi amor, ya no pienses en los puntos para el Mont Blanc, pronto vamos a volver”

Llegamos a Quito y voy al medico inmediatamente, esperando escuchar 2 cosas; la primera, deseaba que el doctor me diga que fue buena decisión retirarme, y la segunda, quería escuchar que podía volver a correr.

Después de una resonancia, el Doctor dice:
-        -  Menisco derecho interno roto, Quiste de Baker, líquido Sinovial regado e inflamación de la cintilla iliotibial. Raúl, lo más inteligente que hiciste fue retirarte, hubieses podido avanzar unas horas más, pero no ibas a llegar y el daño hubiese sido terrible.

Primera cosa que quería escuchar ok, ahora la más importante:
-         
           - Puedo volver a correr con ese diagnóstico que asusta para los que no dominamos la jerga medica? -Raúl el menisco si no duele no es problema, te pudiste haberlo roto en la carrera en alguna caída o hace 10 años, eso no podemos saberlo; el quiste no te preocupes, es como un lobanillo, con tratamiento lo desaparecemos; la cintilla iliotibial, a fisiatría y a fortalecer.
-        - Doctor, puedo correr una distancia larga antes de diciembre, con estas 5 semanas de para y con un rehabilitación pendiente?.. Mi querido amigo, fortalece y metete a lo que sea, no vas hacer tu mejor tiempo, pero si sigues mis recomendaciones podrás terminar lo que sea.

Salgo corriendo a la casa, a darle la buena noticia a mi esposa, ella me dice que me apoya, que lo intente de nuevo, pero que por favor no me haga daño. Le digo que así será, solo quiero 4 puntos para entrar al sorteo.

A los pocos días estoy inscrito en el Ultra de Brasil, serán 230km. Ahora es diferente, es verdad que con el parón estoy menos preparado, y que la distancia será mayor; pero así mismo estoy listo para superar inclusive la misma lesión en competencia. Estoy dispuesto a lo que sea con tal de volver al Mont Blanc.



5 comentarios:

Marcelo Martinez dijo...

Un ejemplo de tenacidad y constancia mi teniente. Para quienes lo admiramos y es nuestra motivación hace que nos llene de animos para hacer esto que todos preguntan por qué y solo nosotros entendemos... correr... Dios le bendiga mi teniente y que la Virgen Santisima lo lleven siempre de la mano

Christian Eduardo Batson Espinosa dijo...

Impecable relato promoción, es increíble como el deporte te apasiona y te cambia la vida, no esperaba menos de ti body vas a regresar a comerte ese PUTO MONT BLANC, mi admiración y respeto, bendiciones mi hermano

Patricia Manotoa dijo...

Cada hora te trackeaba para ver dónde estabas, en cada abasto esperaba el mensaje de texto que me diga que sigues avanzado, que sigues corriendo porque estabas volando, pero esa madrugada que me había quedado dormida y cuando me desperté para trackearte y vi que estabas fuera de competencia solo pedía a dios que me contestes el teléfono, no me importaba lo que haya sucedido solo quería escuchar tu voz y cuando te llamé y contestaste, lo que siguió después no importó, estabas vivo. Te amo y te admiro mucho ñaño!

Millan Ludena dijo...

Qué relajo tan sincero Raúl.
Le leí en detalle, me emocioné con cada párrafo. Muchas gracia por compartirlo!
Te admiro, eres un ejemplo de dedicación, esfuerzo y disciplina. Me alegra que tu objetivo esté tan claro, seguro que tendrás tu revancha de vida y, cuando cruces la meta en el UTMB, la vas a disfrutar mucho más de lo que la habrías disfrutado este año!
Mucha suerte campeón, eres un orgullo para nuestro Ecuador!
Abrazos,
Millán

IRONECU dijo...

Marcelo: muchas gracias por tus palabras, y si, no podemos hacer nada sin que Dios nos afine la punteria.

Christian: gracias buddy, como siempre te he dicho, el que paso la Escuela Naval puede hacer cualquier cosa, solo es cuestión que quiera :)

Pata: Asustadita estabas no? jejeje. Gracias por preocuparte ñañita, lamentablemente lo tendrás que seguir haciendo :)

Millan: Gracias por tus palabras pana, y tienes razón, cuando llegue la hora será mucho mas emocionante. Una abrazo.