lunes, 29 de marzo de 2010

Listen to Your Body


Empezando la tercera de las 8 semanas mas importantes antes de IM, la primera no tan buena como me hubiese gustado, la segunda a sido mejor y cargando mas volumen y con un poco mas de intensidad, pero me he encontrado con el primer día que el cuerpo se ha negado a entrenar, arrastrandolo lo he sacado a correr, engañandole que si a los 5 min no se siente bien suspendo el entrenamiento; a los 5 min sensaciones horribles, le arrastro hasta el min 10 y nada, con ganas de parar, al min 15 el pulso y el ritmo bajo, a pesar que corria con mucho esfuerzo, al min 17 mientras le engañaba para que siga, no a querido mas y me ha dicho basta, media vuelta y caminando de regreso a casa.

Me ha dicho que pare y lo he escuchado, espero sentime mejor los proximos días.

Tendré que hacer algunos ajustes, ya sea de carga o de intensidad, no puedo aumentar la dos cosas de un año para el otro.

Calidad o Cantidad?... esa es la cuestión.

HELL WEEK -6

domingo, 21 de marzo de 2010

Y a ti cuanto te falta?

Una enseñanza muy buena:

EL CIRCULO DEL 99

"Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente que, como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones.

Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. Un día el rey lo mandó a llamar.

* Paje-le dijo- ¿cuál es el secreto?

* ¿Qué secreto, Majestad?

* ¿Cuál es el secreto de tu alegría?

* No hay ningún secreto, Alteza.

* No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

* No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.

* ¿Por qué está siempre alegre y feliz? ¿eh? ¿por qué?

* Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz?

* Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey-. Nadie puede ser feliz porr esas razones que has dado.

* Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando...

* Vete, ¡vete antes de que llame al verdugo!

El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.

El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos.

Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.

* ¿Por qué él es feliz?

* Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo.

* ¿Fuera del círculo?

* Así es.

* ¿Y eso es lo que lo hace feliz?

* No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

* A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz.

* Así es.
* ¿Y cómo salió?

* ¡Nunca entró!!

* ¿Qué círculo es ese?

* El círculo del 99.


* Verdaderamente, no te entiendo nada -dijo el Rey-.

* La única manera para que entendiendas, sería mostrártelo en los hechos.

* ¿Cómo?

* Haciendo entrar a tu paje en el círculo.

* Eso, obliguémoslo a entrar!!

* No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.

* Entonces habrá que engañarlo.

* No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrará solo en el círculo.

* ¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?

* Si, se dará cuenta.

* Entonces no entrará.

* No lo podrá evitar.

* ¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?

* Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?

* Sí

* Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. ¡99!

* ¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso?

* Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.

* Hasta la noche.

Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba.

Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía:

Este tesoro es tuyo.
Es el premio por ser un buen hombre.
Disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste.

Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse.

Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía.

El siriviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y entró a su hogar.

El rey y el sabio se arrimaron a la ventana para ver la escena.

El sirviente ingresó presuroso a su hogar y con su brazo arrojó al piso todo lo que había sobre la mesa dejado sólo la vela. Se sentó y vació el contenido de la bolsa...

Sus ojos no podían creer lo que veían.

¡Era una montaña de monedas de oro! El, que nunca había tocado una de estas monedas, tenia hoy una montaña de ellas !!

El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar a la luz de la vela. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas.

Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas.

Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis.... y mientras sumaba 10, 20,30, 40, 50, 60....hasta que formó la última pila: 9 monedas !!!

Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa.

* "No puede ser", pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.
* Me robaron -gritó- me robaron... malditos!!

Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba.

Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro "sólo 99".

* "99 monedas. Es mucho dinero", pensó. Pero me falta una moneda.

Noventa y nueve no es un número completo -pensaba- Cien es un número completo pero noventa y nueve, no.

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes.

El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña.

Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos.

¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar
su moneda número cien?

Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta.

Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla.

Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar.
Con cien monedas de oro un hombre es rico.
Con cien monedas se puede vivir tranquilo.

Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. "Doce años es mucho tiempo", pensó.

Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo.

Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello.

Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero.

Era demasiado tiempo!!! Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender...

Vender... Vender...

Estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

El rey y el sabio, volvieron al palacio.

El paje había entrado en el círculo del 99...

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas.

* ¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo.

* Nada me pasa, nada me pasa.

* Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.

* Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?

No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente.

No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

..."

Comentario del autor del Cuento:

"Vos y yo y todos nosotros hemos sido educados en esta estúpida ideología: Siempre nos falta algo para estar completos, y sólo completos se puede gozar de lo que se tiene.

Por lo tanto, nos enseñaron, la felicidad deberá esperar a completar lo que falta... Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida.

Pero qué pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien que noventa y nueve, que todo es sólo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados.

Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual...

...Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están..."

lunes, 15 de marzo de 2010

Semana -11

El IM de Brasil esta cerca, queda la parte mas importante de la preparación, las próxima 8 semanas, en las cuales el cuerpo tiene que curtirce para ser merecedor de llamarse Finisher otra vez. Siempre he pensado que el día del IM es solo una consecuencia, un exámen, podría parecer duro recorrer 226km de un solo tirón (y realmente lo es), pero mas duro y difícil es los meses antes del gran día, ahí es en donde se vive el IM al 100%, en la soledad, en el dolor, en las madrugadas, en las risas, en la lluvia, el sol y miles de cosas mas que suceden cuando se prepara un Ironman.

El camino ahora será diferente, para mis IM anteriores no hacia mas que cumplir los planes que me enviaron Paco (ARG) e Hipoxic (Costa Rica), era como un caballo de carreras que corría sin saber por que, intentaba no cuestinarme ningún trabajo y solo cumplir a raja tabla lo plasmado en el papel. Desde hace casi un año, esto es diferente, parte de la diversión de este bello deporte a sido para mi, planificarme mis entrenamientos, experimentar con mi cuerpo e ir aprendiendo poco a poco, además de divertirme en doble porción. Estas decisiones y errores muchas veces me costaron carreras, como en el Guayasman anterior que me arrastre por una mala percepción, luego para Paracas cambie la plantificación, experimente con las transiciones y me fue mejor, mucho mejor. Ahora viene el gran reto, un Ironman, y no solo el reto de terminarlo sino de planificarlo y experiementar una vez mas. Por suerte no vivo de esto ni me pagan por correr, así que puedo darme el lujo de fallar las veces que sean necesarias, la contra parte de esto es lo que me divierto planificando e intentando ser objetivo conmigo mismo. Ya no son 3 disciplinas, ahora serán 4.

Esta por demás mencionar que el trabajo de planificar es labor de un entrenador, un profesional, alguien con estudios académicos sobre el tema, recurrir a ellos es lo mas seguro que un atleta de larga distancia puede hacer. No creo que le confíen la construcción de una casa a un albañil, o una cirujía a un curandero, lo mismo sucede con esto, no le confíen su cuerpo a un aprendiz, sino a un profesional. Yo me entrenaré por cuenta propia, asumiendo el riesgo, lo mas seguro es que falle, pero si consigo mis objetivos, estoy seguro que la satisfacción sera el doble, bajo la meta del IM de Brasil.

A que viene todo esto? a que el día de hoy empiezan las HELL WEEKS, 8 semanas que no tendré tiempo ni cabeza para mas de trabajar e intentar cumplir lo que me he planificado, 8 semanas que ya las tengo sobre el papel y de verlas se me eriza la piel y pienso a veces que se me esta pasando la mano, pero como dice una canción de Mago de Oz "..de igual seguiremos en ello, hasta que el cuerpo aguante..".

Espero la percepción no me falle, y si lo hace... ya tengo pretexto para volver a intentarlo.

Manos a la obra,

Road to Brazil 2010.