lunes, 17 de junio de 2013
Es hora de parar
No se si cambie de idea, pero no quiero seguir, al subirme en la bicicleta no me late el corazón tan fuerte como antes. Algo a muerto, hoy no quiero entrenar ni hacer ningún iron, mañana no se.
jueves, 23 de mayo de 2013
TURBOLENZA
He escrito un montón de pendejadas para justificar mi poco tiempo y rendimiento, he conservado solo el nombre del titulo de un post que fue borrado. El resumen de todo era que me cambio de chip, empiezo a entrenar para Cozumel, no basta con terminar, entrenare mas fuerte que nunca, quiero mejorar mi marca.
Todos tenemos un numero en la cabeza pero nunca lo decimos por humildad o por miedo a que no se cumpla y no quedar mal. Pues a mi no me importa, y lo diré, quiero hacer 10h30 o menos, eso es lo que quiero y desde hoy lucharé para conseguirlo.
Manos a la obra, que nada en esta vida es gratis.
Todos tenemos un numero en la cabeza pero nunca lo decimos por humildad o por miedo a que no se cumpla y no quedar mal. Pues a mi no me importa, y lo diré, quiero hacer 10h30 o menos, eso es lo que quiero y desde hoy lucharé para conseguirlo.
Manos a la obra, que nada en esta vida es gratis.
lunes, 1 de abril de 2013
martes, 19 de marzo de 2013
TRANSGRANCANARIA 2013
EL
viaje por demás largo, al fin llego a Gran Canaria y el clima es un poco raro,
pero optimo para una prueba de este tipo, hace calor (y no mucho) solo entre
las 12 y 14h, el resto del día hay viento que obliga a estar siempre cubierto,
por lo menos arriba.
Paso los días anteriores como debe de ser, tumbado en la playa, ojeando algún libro e hidratándome, paz total podría decir que siento, ya que nada importa, atrás a quedado la vida a mil por hora que llevo en Quito, el trabajo, la casa, las aulas, el parque, todo desaparece y me encuentro totalmente relajado, hasta que quito el libro de mi cara y el cuerpo se me estremece, justo al frente de la playa están unas de las montañas que pocos días después tendré que cruzar. Nunca veo sus cumbres, tienen una presencia perturbadora, siempre están cubiertas por neblina dándole un tono escalofriante, al cual no le hago caso (debería haberlo hecho)
La salida de la prueba es en Agete o algo así, la verdad estaba tan asustado por la prueba que lo menos que me importaba era andar por ahí de turista. Nos embarcamos en los buses que nos llevarían hasta mencionada localidad, el ambiente es raro, no es como en los Ironman que el ambiente se puede cortar con un cuchillo, acá los atletas van riéndose, bromeando, como si fuesen a correr un 10k cualquiera, el único preocupado creo que soy yo.
Para no alargar el cuento, nos metemos tras la línea de partida en espera del disparo, empiezo a divagar en mi mente, intentando apartarme del lugar y de la tensión que siento, me despierto de mi nube y reconozco a un atleta a mi lado, mierda si estoy junto a Miguel Heras, uno de los mejores del mundo, del ejercito de Kilian, querrá tomarse una foto?... y mi otro yo me despierta y me dice: no seas idiota, si Miguel Heras esta a tu lado, es porque estas en primera fila. Que carajos hago aquí, me van a pasar todos por encima, así que me voy para atrás y busco mi lugar.
Salida a las 12 de la noche a rabiar y la gente muy alegre y entusiasta. El terreno se pone para arriba de inmediato, nos esperan 10km de subida con 1200 de desnivel positivo. A los 500mts, el griterío desaparece al igual que la luz, y empezamos la verdadera carrera, la lucha del hombre en contra la naturaleza.
La subida me la tomo con calma y sin embargo llego al primer abastecimiento 30 min antes de lo planificado, son senderos que se pueden correr y seguramente son hermosos, es la madrugada y no puedo apreciar en su totalidad su belleza.
Subes y bajas por senderos y esto es lo que venía buscando, llego al segundo abastecimiento y ya tengo una hora de ventaja de mi predicción y sin hacer ningún esfuerzo extra, la ilusión hace que calcule mi tiempo en meta y serán unas 20h, me emociono y sigo con los subes y bajas contento, hasta que por el km 25 siento problemas en el estomago, al descender siento que se mueve demasiado y no me permite correr, siento ganas de devolver todo. Me empiezo a preocupar; si me pasa esto sobre el km 100, me aguanto y listo, pero en este momento 100km es lo que me falta.
Empiezo a caminar y me encuentro con una larga subida, en la cual fijo iba a cambiar, así que mi problema del estomago no ocasionaría ningún retraso. Al llegar al final y al km 30 el malestar ha pasado, pero sigo con 1 hora antes de mis predicciones. Y se acabo lo divertido, hasta aquí iba con una sonrisa en el rostro.
Los caminos casi desaparecen y las subidas son técnicamente complicadas y terriblemente empinadas, ya no se por donde pasé, ni como era todo, solo recuerdo que en el km 40 ya había perdido mi hora de ventaja, inclusive llevaba un retraso de 30 minutos. Desaparezco los objetivos de reloj de mi cabeza y empiezo a recortar metro a metro.
Empieza a llover y esto se pone color de hormiga, hace frio pero voy trotando así que me mantengo caliente. Llego a un abastecimiento oculto por la neblina en media montaña, sería el km 47 más o menos, hay dos carpas militares grandes, la una con comida y la otra con calefacción y literas con muchos atletas metidos en ellas. Ingiero lo que más puedo de comida y me lanzo a la lluvia, antes que me de ganas de quedarme en tan cálido lugar.
En el peor momento el estomago falla otra vez, pero ahora si es un problema, la única forma de calmarlo es caminar, lo hago sin dudarlo, pero la lluvia me empapa y el impermeable minimalista no sirve para nada. Eso es para los PRO.
Empiezo a temblar, no hay nadie a mi alrededor, estoy solo en la montaña entre la lluvia sintiéndome el hombre más indefenso del mundo, avanzo hasta el km 50 y la mente cambia de chip, hace algunas horas, en la partida, descansado, abrigado y bien comido pensaba “Vamos con todo, vida o muerte, hay dos formas de regresar a Ecuador, como Finisher de estos 120km o en una funda, no hay mas opciones, tanto esfuerzo no debe ser env ano, a morir” (uno se hace el machote cuando está seguro). Ahora cambian las posibilidades, miro el cel y no hay cobertura, soy malo para el frio, si me da hipotermia soy cadáver seguro, vale la pena morir aquí?, los que realmente importan es mi familia y mi novia, nadie mas, y ellos estarán felices que me retire evitando un problema que me puede costar la vida; decidido, siguiente control me retiro.
En espera de llegar al km 55 y retirarme el numero y el chip sigo caminado temblando del frio (después supe que hubo 0 grados y vientos de 80km/h), no me importa una retirada en lo mas mínimo, y vuelve la cobertura del cel, me doy cuenta al sonar un mensaje del Face, es Darío Montero, un amigo solo del Face, se que corrió la misión en Argentina, pero en mi vida había cruzado palabra con él, no se por qué me escribía y entablamos esta corta conversación:
Dario: que tal pana como vas?
Yo: aquí
brother caminando y con frio
Dario:
te vas a retirar? (como diablos sabia eso?)
Yo: No
brother, aquí avanzando lento pero seguro (no le iba a contar mis intimidades a
un extraño)
Dario:
Dale chucha, cualquiera se puede retirar, pero los Ecuatorianos NUNCA NOS
RETIRAMOS.
Y PUM!!!!! Darío sin saberlo ni como ni porque, mete el dedo en la llaga en el momento mas difícil, cuando estaba decido a por primera vez en mi vida retirarme sin importarme nada. Y el chip empieza a funcionar nuevamente, ahora quiero terminar, llegar como sea hasta meta, no traje mi bandera desde tan lejos para dejarla en el fondo de la mochila, Ecuador, Ecuador, Ecuador, eres el único aquí, no te puedes retirar. Analicemos la situación, tengo frio, lo tengo por qué no corro, no corro por que el estomago me molesta, eso es lo que tengo que solucionar. Y lo soluciono de la manera más precaica del mundo, devolviendo todo. Nada estorba, así que ahora a correr. El motor se enciende y corro como si se tratara de un 10k, me caliento rápidamente y ese desconocido había acabado de salvar mi carrera. Ahora lo tenía claro, si supere eso, puedo con todo, me voy hasta el final seguro. Sigue lloviendo pero ya no me importa en lo más mínimo.
Km 55 en donde me iba a retirar, ahora me sirve solo para coger un poco de agua y listo, a seguir. Este tramo es durísimo y me revienta, imposible correr, casi imposible caminar, empiezo a imaginarme a los PRO corriendo por estos lugares, que animales que son.
El sol sale y todo se pone hermoso, aunque duro, llego al km 65 y venia la cereza del pastel, 25 km de subida, hasta el punto más alto de la competencia “Garañon”. La planificación decía que a este kilometro debía llegar con el 50% de fuerzas pero la verdad es que estoy reventado, me alimento lo mejor posible pero con cuidado y salgo en busca de esa cima, si bien es la subida mas larga y con mayor altitud, es un sendero en perfecto estado rodeado de pinos que se puede correr, así hasta casi el 70, de ahí explote otra vez, el famoso muro en estas carreras aparece por lo menos en 4 ocasiones.
Subida criminal y yo caminando, bebiendo, escribiéndole a mi familia y novia que estoy sin novedad, contento y con fuerzas (mentira más grande que esa no creo que exista), literalmente estoy suplicando que llegue el km 80, en donde hay un abastecimiento especial, con ropa para cambiarse, pasta y sopa.
Entre arrastres y quejas llego al km 80, los voluntarios lo primero que me preguntan es si voy a continuar, les digo que claro, me atienden de maravilla, dos platos de pasta, sopa, alimentos varios, cambio de camiseta, saco mi bandera y es hora que me jale hasta meta, la cuelgo en mi mochila. Observo a mi alrededor y hay por lo menos unos 10 atletas que no saldrían nunca mas de este abastecimiento, siento en parte envidia por que dejaran de sufrir y estarán cómodos, pero siento pena por verlos que se retiran de algo que seguramente les costó mucho esfuerzo para llegar hasta aquí.
Salgo de la cabaña y la claridad se ha perdido, miro el tiempo, y me parece irreal, 18h para 80km, estoy retrasado 4 horas de mis expectativas, pero no ha sido en vano, esta carrera ha sido durísima. Y la mente flaquea otra vez, “80km, 18h, estas reventado, y aún te quedan 40km mas, te das cuenta lo que significa eso?”
Deprimido y a la vez asustado ingreso en la obscuridad del bosque en busca de esos 40km, y la mente me dice: “que estupidez, que haces aquí?, vale la pena sufrir tanto?, Mont Blanc? 40km extras mas frio y nieve? Ni loco, este es tu ultimo Ultra; mejor te dedicas al Triathlon otra vez, Triathlon? esfuerzo, tiempo perdido con la familia, arriesgar la vida en la bici con los buseros asesinos? No hables pendejadas, llegas y vendes esa pendejada de bicicleta también; paracaidismo? Arriegar la vida por nada, estúpido, irresponsable, no vas a llegar a nada, también vendes eso y todo el equipo de montaña, te vas a matar y de ahí? Ooohhh que pena, era buen deportista, pero murió joven, que imbécil.” Listo decido, terminas este Ultra por que estas aquí y ni modo, llegas a Ecuador y vendes todas tus pendejadas y te dedicas a disfrutar, fiesta, bielas y descanso, para que quieres mas?, no seas gil.
Se me pegan tres Españoles y un Alemán que hablaba español, me pregunta: cuantas veces he venido, y le digo que es la primera; me responde, “bueno chico todavía tienes tiempo, este es mi tercer intento, los dos anteriores me retiré”, me sonrió y le contesto, “No mi estimado, esta es mi primera vez, la termino si porque si, pero eso sí, no vuelvo mas”, y los españoles se rien.
Empezamos a descender en grupo y está muy obscuro, aparte de eso estamos agotados y entre todos nos ayudamos a distinguir las guías de la ruta, estos tipos si son cabeza dura, van riéndose y conversando, yo estoy desesperado y quiero correr, es bajada y les propongo hacerlo, me dicen, tranquilo aun falta bastante y el terreno no te va a dejar. No les hago caso y me despido, me pongo a correr en un descenso obscuro y lleno de lodo, creo que avancé unos 100 mts y me pego una caída que se me movió el cerebro, me empiezo a sacudir y el grupo me alcanza, se me ríen y me dice “te lo dije, ve tranquilo”. Les devuelvo la sonrisa, y les digo que voy con ellos, además estoy medio mareado y lo mas posible es que no distinga alguna señal y me pierda, eso a estas alturas (km 90) no me lo puedo permitir, ya solo faltan 30 (SOLO 30, que bruto, eso es una eternidad)
Y bueno, de este trayecto no se puede contar mucho, caminando, conversando en la segunda media noche de la carrera, y desesperado por llegar.
Van pasando los abastecimientos en donde descansamos un poco y seguimos, hasta llegar a un barranco según los compañeros españoles, para mi es un rio seco, ósea lleno de piedras sueltas, un lugar incaminable. Me empieza a dar sueño y llego al km 110 mas o menos (el Garmin hace horas se termino la batería) y mientras camino sobre las piedras me quedo dormido, me parece irracional que algo así pueda suceder, me despierto y coloco las manos justo centímetros antes de partirme la cara, acelero el paso para motivarme y despertarme, llegamos al abastecimiento km 112 y no doy más, todas ultimas horas he caminado y la verdad estoy mejor físicamente que en el km 80, pero mentalmente estoy destruido, quiero llegar ya, y me pongo a correr, corro todo, hasta la subida mas dura, atravieso una colina y al fin aparece las luces de la ciudad, le doy con todo como si de una carrera corta se tratara.
Entro en la ciudad y no hay casi nadie, es la madrugada y 200mts antes me pongo a caminar, no puedo ser tan sinvergüenza de cruzar un 120km corriendo, cuando todos los kilómetros atrás me estaba casi arrastrando, saco mi banderita y foto. Esto es tan duro física y mentalmente que no cabe espacio para sentir emoción, cada centímetro de mi cuerpo solo siente alivio de que se acabo.
Luego masaje, fundita de corredor, como pato hasta la avenida principal, taxi, hotel, baño y 11h de sueño.
Y asi terminamos esta etapa, reventado
mentalmente pero contento de haberlo logrado, cada dia de los últimos 6 meses
dude si podría hacerlo, y por poco no puedo.
Durante toda la carrera tuve contacto con mi familia y mi novia, ellos me apoyaron todos los meses de entrenamiento y cada metro de la carrera. Para ellos, un enorme agradecimiento, por impulsarme en cada segundo, que suerte tengo de tenerles a mi lado.
Por cierto, aunque sé que nunca leerás esto, tenias razón Darío, “Chucha los Ecuatorianos nunca nos retiramos”
lunes, 25 de febrero de 2013
Partida
Llegó la hora, mañana parto a Barcelona y después a Gran Canaria, tengo un sentimiento aún mas grande e intenso que cuando fui a Lanzarote, quiero estar ahí ya!!
La carrera se ve por demás complicada (120km, 7300+, es como pararce en la occidental y subir y bajar al teleférico 6 veces.), ante lo cual no queda mas que ser aún mas cauteloso, salir despacio, super despacio y mantenerme así hasta el final, en esta distancia no me creo capaz de decir que cierto trayecto voy apretar, quiero llegar a la Plaza de la música y punto, seré feliz.
La estrategia será sencilla, super despacio hasta el km 10 que es una subida considerable(1200+), después ritmo controlado en los subes y bajas hasta el km 45, de ahí descender lo mas tranquilo posible hasta el km 60. En ese km espero tener por lo menos el 50% de fuerza y cabeza, ahí tendré que poner toda mi fuerza corporal y espiritual para con 60km en las piernas enfrentar 25 km de subida. Ese es mi objetivo por el momento, el km 80 "Garañon". Luego de eso ya veré que hago y como me siento.
Empezamos la travesía.
martes, 12 de febrero de 2013
MIEDO O RESPETO?
No se que es lo que siento ahora mismo con respecto a la TGC de las proximas semanas, en resumen creo que siento ambas con gran intensidad, en otras palabras estoy acobardado o ahuevado como decimos por acá.
Este fin de semana me he pegado una larga de 50km con 2400 de desnivel y he llegado casi balbuceando a casa. Como voy a terminar 120km y con 7000 de desnivel positivo? ... a ratos hasta me arrepiento de las burradas que me meto.
No hay nada mas peligroso que la mezcla de valentia e ignorancia.
jueves, 7 de febrero de 2013
Octubre 2012, Ultra Trail Chile
“Avanzando despacio, será un buen entrenamiento para los 120km de marzo y con un desgaste no tan grande debido a la poca intensidad”. Por mas que pasa el tiempo, mis percepciones van siendo más erróneas cada vez.
Mi salida seria a las 4am y la de Gaby y sus 21k a las 10am,
por lo complicado de la logística fuimos los dos a la misma hora, por suerte el
lugar de salida contaba con todas las comodidades para que la espera de las
demás partidas no sea tan desesperante.
Noche cerrada, el termómetro en 8 grados, pero la sensación
térmica es muy inferior, dan la salida y alrededor de 200 participantes nos
vamos en busca de los 80km.
Habría abastecimientos cada 10 km y la idea era avanzar en 1h30 entre cada uno de ellos, al inicio esto es fácil, llego en 1h33 a los primeros 10k a pesar que me perdí por 20 min (error mio, por elevado, la ruta estaba perfectamente marcada). El recorrido es subidas y bajadas constates, a veces por senderos a veces campos través, las pendientes son muy pronunciadas pero cortas, muy llevadero, esto hasta el km 21 en donde veo las primeras victimas del Ultra; chicos temblando dentro de carpas, que les paso? No tenia ánimos ni de preguntar, poco a poco mis fuerzas se iban mermando y apenas iba ¼ parte de la carrera.
Del km 20 al 40, las cosas empeoran, el terreno se pone mas hacia arriba con tramos muy largos, al punto que al llegar al abastecimiento del km 30, me dicen algo que nunca en mi vida pensé escuchar “denle chicos, tienen 2h para llegar al km 42, sino la organización no les dejara continuar”. Desde mis inicios, he sido un amateur normal, pero nunca me había imaginado, algún día estar peleando por los puntos de corte. El km 80 desaparece, solo quiero llegar a ese km 42 antes de que me lo cierren y empiezo a correr en todos lados, hasta en las subidas mas empinadas, aun así tardo 1h30 para cubrir esos 12km y salvo por 30 min el punto de cierre, pero estaba destrozado a mitad de carrera, me paro en el abastecimiento y me alimento con todo lo que me alcanza en las manos, en espera de resucitar mas adelante, lo cual seria solo sobrevivencia, la parte mas dura del recorrido acababa de empezar.
En el abastecimiento del km 42 les pregunto por los tiempos de corte y me dicen que tengo 5h para llegar al km 65 con un abastecimiento intermedio, me tranquilizo, creo que hay tiempo suficiente y pienso que este corte en el km 42 estaba un poco fuera de foco (70 de los 200 participantes se quedaron en el).
Empezamos a subir, subir y subir; los días anteriores se veía a la distancia la cordillera de los Andes con los picos de sus montañas con hielo, mientras avanzábamos, esos picos que se veían lógicamente inalcanzables, se van viendo cada vez mas cerca, hasta que en el km 42 nos confirman, en el km 65 esta en el punto mas alto de esa cordillera y de la competencia, así que a subir se a dicho.
Mi estado es deplorable y apenas estoy en la mitad del Ultra, siento una inmensa soledad a merced de la naturaleza, es lo que venia buscar y pensar en esa furia de la naturaleza mientras estoy sentado en mi oficina es desafiante y emocionante, pero sentirlo en carne propia, completamente solo entre las montañas, con los competidores de adelante que no se en donde están al igual que los de atrás, con el viento soplando en mi cara fuertemente, las piernas mermadas, me siento un presa de la naturaleza, cualquier complicación física o natural que suceda en ese momento, podría ser fatal, realmente no tengo las fuerzas suficiente para enfrentar nada extra que no sea poner lentamente un paso delante del otro.
Empiezo a sobrevivir durante 25 km de subida sin tregua, comiendo y bebiendo, caminando indudablemente, a espera de llegar al hielo y luego a la cima de esa cordillera, empiezo a dudar si esto es lo que me gusta, el dolor me hace cambiar de chip en mi cabeza “si a mi me gusta andar en bicicleta, correr en la playa, que carajos hago aquí?” , y mas todavía “120 km en marzo? Y con el doble de desnivel, no jodas, lo primero que vas hacer al llegar a Ecuador es cambiar ese boleto de avión a Lanzarote, y regresar a la gran isla, olvídate de esto, no es necesario ir a sufrir en la Trans Gran Canaria”.
Toco el hielo con mis pies, y ya no debe faltar mucho, esta carrera no es de 80km, solo de 65km, los últimos 15 km son de bajada y será sencillo, avanza avanza, me animo a cada instante.
Al llegar al abastecimiento, soy el único en pantaloneta, los chicos de la organización están equipados con ropa de alta montaña, sin embargo no me da frio, realmente estaba tan ocupado recortando cada metro de distancia que no había tenido animo ni siquiera de sacar el rompe viento. Me alimento como estaba planificado (comer lo que mas me alcance en las manos) y me lanzo hacia abajo, los últimos 15 km.
Mi pensamiento triathletico me jugó una mala pasada, en las carreras de triathlon las partes de bajadas prácticamente no cuentan, aquí a sido diferente, con las piernas destrozadas después de 65km y al verme obligado a usar mis cudriceps fuertemente para no irme de cara en las bajadas, el dolor es extremo, pruebo muchas formas, pasos cortos, pasos largos, con bastones, sin bastones, y nada, el dolor es igual de cruel, así que lo mejor es bajar lo mas rápido que pueda, al final de cuentas, corriendo o caminando me duelen los cuádriceps exactamente de la misma forma, un dolor exagerado.
Desciendo una colina en espera de al final poder mirar Santiago, y nada, solo veo otra colina por descender, y otra mas y otra.
Las carreras de larga distancia suelen sacar lo mas profundo de nosotros, y esta no es la excepción. En mi primer iron en Brasil, las lagrimas se me escaparon de emoción en le km 40, lo mismo sucedió en Lanzarote 2 años después, y el año pasado llore como un niño al tener un raro sentimiento en mi cuarto ironman, por primera vez sentia que no solo vencí a la distancia, sino que me vencí a mi mismo. Hoy era diferente, km 70 y las lagrimas caen, no es emoción; es dolor, puro y extremo dolor. Solo deseo llegar para abrazarle a Gaby y confesarle que hoy he sufrido mucho, y desahogarme en su hombro.
Km 75 y basta, me paro y me siento, no puedo mas, si hubiese un abastecimiento en este punto, me retiraría ahora mismo sin dudarlo, no soporto mas las cuchillas en mis cuádriceps. Pero el lugar mas seguro para retirarme es el siguiente abastecimiento, y es aquel en donde esta la meta, así que arriba y para abajo, a sufrir los últimos pasos.
Lo últimos 2 km son serpenteantes y ya puedo escuchar al speacker de meta, solo tengo una cosa en la cabeza “meta por favor, meta”, 1 km antes puedo ver a mas competidores y todos estamos en un estado de pena, amagamos trotar, pero la gente que nos da ánimos va mas rápido que nosotros y solo caminando. 200 mts antes de meta me encuentro con Gaby, con lagrimas en sus ojos, pues pensó que me había pasado algo, debería haber llegado hace 2h según lo que le había dicho. Entramos en meta y yo con una emoción que no se puede evidenciar, mi cara es dolor puro y duro, nada mas que eso.
Minutos después me tranquilizo al sentarme y me sale una que otra sonrisa. Definitivamente el precio por estos dos puntos, fueron muy caros, 80km + 4000 de desnivel es aun demasiado caro para mi.
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Cuatro meses han pasado, y la mente se a curado a punta de kilometros y de desnivel. Semana -4 para la TransGranCanaria 2013.
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